¿Por qué el vino necesita decantarse?

  • La mayoría de los vinos que hay en el mercado no necesitan decantarse. Los nuevos procesos de vinificación y filtración hacen posible que los vinos se encuentren totalmente limpios de sedimentos, en particular los vinos jóvenes. De hecho, sólo los vinos con cierta edad, que empezaban a acumular partículas muertas o sedimentos a través del tiempo eran decantados.
  • Aunque algunos vinos se pueden servir sin problema desde la botella, muchos de ellos se benefician con la decantación.
  • En general, los vinos tintos con 7 años o más arrojan sedimentos. Quizás sean inofensivos para quien se los tome, pero son desagradables a la vista y la sensación de estar tragando partículas muertas tampoco es buena. Estos vinos, más otros, necesitan decantarse.
  • Los vinos jóvenes también se pueden beneficiar al decantarse, aunque lo que se persiga no sea separar sedimentos del vino, (rara vez se encuentra sedimento en un vino joven), sino airearlo en el decantador.
  • La acción de decantar, por sí misma, altera el vino oxigenándolo ampliamente. Del mismo modo el área en contacto con el aire dentro del decantador es más amplia, lo cual acelera este proceso.
  • Decantar un vino suaviza la textura e intensifica algunos de los sabores más preciados del vino, permitiendo el desarrollo más complejo de aromas, resultado de la guarda prolongada en botella.
  • Un vino con muchos años en botella (20 o 30 años) y en buenas condiciones, se puede mejorar en forma increíble al decantarse. Tanto cambia un vino bien oxigenado, que después de varios minutos parece ser un vino completamente diferente al original.
  • Por el profundo efecto del aire en el vino, aún vinos poco caros, tratados con cuidado y decantados apropiadamente, podrán revelar cualidades especiales de sabor, taninos, aromas y una deliciosa estructura que sólo un vino joven puede poseer.
  • La apariencia de un vino dentro de un decantador de cristal, es algo que abre el “apetito” por probarlo.